martes, 5 de noviembre de 2013
Lily
Vi la estantería beigh, esa que vive ahí cerca de la ventana, que se inunda de claridad cuando abres la persiana del nuevo día, cerca de la cómoda antigua de caoba la que alberga trapos útiles que suelo adoptar y usar estratégicamente sin levantar sospechas de sus orígenes, "vintage" suelen decirle, - me gusta esa palabra por cierto. Una manera un tanto parisína-pija-chic de llamar a los trapos y objetos viejos.
Me fijé minuciosamente en cada uno de los libros que había... muchos polvorientos: leer, colocar y olvidar.
Me llamó la atención uno en particular... el último: "Travesuras de la niña mala" libro que marcó mis andanzas en la vida universitaria...
Todo comenzó un día de estos cuasinormales, estos días en los que torpemente te levantas y metes tus pies en las zapatillas rosas, esas que hace que te sientas "como en casa", y te llevan a esa maravillosa ducha que hace olvidar que allá dejaste tu blandito colchón ese que tanto te quiere y no te deja marchar...
Llegué al aula 1.03 a clase de Zoología, allí estaba mi amiga, una morena colgadísima que tiene un amigo invisible, parecía india e incluso inocente... aunque de lo último teníamos las dos más bien poco. Le comenté que me estaba leyendo un libro un tanto peculiar, y como era de esperar, se interesó por el... Tanto es así que nuestras vidas fueron marcadas por Lilly, la niña mala que nos une, la niña de Mario Vargas Llosa.
A veces nos confundimos o incluso nos olvidamos de la traviesa, lamentamos nuestras penurias absurdas y locas, nos regocijamos en el pasado, siempre pasado. Pero siempre llega Lilly, nuestra amiga invisible que nos alimenta las locuras, los "simplanes", las travesuras y lo más importante...
saber que por allá, por el norte un poco distorsionado a la izquierda, está la otra mitad del cerebro de Lily.
pd. en la locura siempre hay un poco cordura (F.N.)
.da cuerda
loca
be Lily
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