Entonces llega ese día, el que tanto esperas,
"ése"
Un buen día despertarás y sin saber por qué, el mundo parecerá mejor no sentirás dolor ni tan siquiera un ápice de ese vacío que aprieta el desaliento o la despellejada piel del alma que se propaga por todos sus recoquevos, hiriéndonos audazmente... tampoco el rencor, ni la insaciable constante del "por qué"
- t o d o p a s a -
comprendes tres cosas: no nos vamos de aquí sin mancharnos ni herirnos, las cosas importantes tienen un precio así el dolor del desamor y atreverse a afrontarlo es el precio de la capacidad de amar, de esa intensidad gloriosa, vida pura que la pasión nos ofrece... y finalmente que el amor no está en la otra persona sino en ti mismo: si una vez amaste, lo volverás a hacer y siendo más sabio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario