Pues así parece ser que somos...
-no importa nada-
Llámalo si quieres misterio, imprevisible, caballero-maleducado, engreído-canalla, joaquínsabina, tonto, desesperante, esa simpleza compleja que no llegas a comprender... y un largo etcétera que todas sabemos.
Es "él" o "ello", ya no sé quién o qué, lo que nos hace derivar los recuerdos... Se ponen en cola en tu cerebro, y empiezan a pasar cual película secuenciada. Tumbarnos y regocijarnos de la la hunter-sight que nos cautiva, de cómo te dijo que el colgante era curioso, la manera en la que te coje la mano y te salva de un crowded-place, como se ríe de ti cuando intentas parecer mala o simplemente como le cae la camisa/camiseta que ha elegido a conciencia para ese día o de como se rasca la barba de tres días... -comoquiennoquierelacosa-.
Todos iguales y todos distintos, cualquiera acierta... buscas infructuosamente leyes físicas y químicas que ayuden a intentar comprenderlos... para llegar siempre al mismo puerto: "bichoraro"
Entonces, por todos esos bichos verdes, que nos inquietan, hacen que pongamos el whatsapp con sonido con la estúpida esperanza de que nos escriban, esos por los que el rumbo de una noche abusiva de pretérito perfecto del verbo "ir" termine siendo mítica, bichos por los que dejaríamos de respirar minutos con su inesperada llegada, bichos que hacen que tu mundo se mueva...
Rock my world
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